¿Funcionan las relaciones abiertas? Diferencias entre acuerdo e infidelidad
- Erika Michael, MHS

- 3 feb
- 3 Min. de lectura

¡Hola, mis amores! Espero que su vida sexual esté onfire ❤️🔥
Hoy quiero poner sobre la mesa un tema que genera mucha curiosidad, pero también muchos tabúes: las relaciones abiertas.
A menudo recibo consultas de parejas que se preguntan si este modelo es para ellos o si, por el contrario, es una forma disfrazada de infidelidad. Para empezar, debemos entender que las relaciones abiertas son vínculos no monógamos consensuados. En ellas, existe una pareja principal, pero ambos acuerdan tener la libertad de explorar conexiones románticas o sexuales con terceros. La clave aquí —y lo que diferencia este modelo de una traición— es que todo se basa en la honestidad, el respeto y el consentimiento mutuo.
Antes de profundizar, quiero aclarar un punto importante: yo apoyo firmemente la monogamia. Creo plenamente en que el ser humano tiene la capacidad de crear vínculos monógamos sanos, fieles y honestos. La exclusividad, cuando nace del deseo mutuo y el compromiso real, es una forma hermosa y válida de construir una vida en común. Sin embargo, mi labor es orientar sobre todas las estructuras relacionales para que cada pareja elija la que mejor se adapte a su realidad.
¿Somos monógamos por naturaleza?
Históricamente, el debate sobre si el ser humano es monógamo sigue vigente. En nuestros inicios como sociedad, los vínculos eran principalmente reproductivos. Hoy, nuestras motivaciones han evolucionado hacia la Pirámide de Maslow: buscamos seguridad, pertenencia y desarrollo social. Las relaciones abiertas permiten satisfacer esa necesidad de "formar parte" de un núcleo estable, sin renunciar al deseo de vincularse de otras formas con otras personas.
El mito de la fidelidad
Muchos piensan que "abrir la relación" es lo opuesto a ser fiel. Sin embargo, la fidelidad (ya sea en la monogamia o en la no monogamia) se define por los acuerdos establecidos. El problema en muchas parejas es que nunca hablan de sus límites por miedo a romper el romanticismo, y es ahí donde surge la infidelidad: cuando se rompe un pacto, no necesariamente por el acto sexual en sí.
Beneficios y desafíos
Quienes practican este estilo de vida suelen reportar beneficios como:
Una comunicación mucho más honesta y profunda.
Libertad para explorar la propia sexualidad.
Crecimiento personal y autoexploración.
Conexiones afectivas diversas.
A pesar de estos puntos positivos, existen mitos que tachan estas relaciones de inestables. La realidad es que pueden ser tan sólidas como una tradicional, siempre y cuando los cimientos sean fuertes. Y por otra parte, no deberíamos necesitar una relación abierta para poder tener una comunicación honesta y profunda, explorar nuestra propia sexualidad y generar un crecimiento personal y autoexploración.
Si están considerando este camino, analicen su motivación. He visto parejas que intentan "abrir la relación" para salvarse después de una infidelidad. ¡Cuidado! Esto suele ser contraproducente, ya que añade sal a una herida de traición y daña la autoestima. Una relación abierta debe nacer desde la plenitud y el deseo de expansión, no como un "parcho" para un vínculo que ya está roto.
Ya sea que elijan la monogamia o decidan explorar nuevos horizontes, el ingrediente secreto siempre será una comunicación empática y asertiva. No es tarea fácil, pero es el único camino hacia una relación saludable. Si sienten que necesitan guía en este proceso, les espero en consulta para ayudarles a potenciar su vínculo.
Eri 😉



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